GUÍA DE ESTUDIO DEL CENÁCULO CON EL PADRE PEDRO "ME MANIFIESTO EN VOSOTROS" , CONSAGRACIÓN AL CORAZÓN DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD EN LA GRAN PROMESA
Aquí tienes la transcripción estructurada y organizada por temas independientes. Cada sección cuenta con sus marcas de tiempo exactas para que puedas cortarlas fácilmente en bloques individuales o clips con sentido completo.
Texto comentado del Libro Azul del Padre Gobbi, en San Marino, 26 de junio de 1991 (página 908 - Me manifiesto en vosotros)
1. Presentación providencial de Joel Mikel
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00:00Fin:
01:14Descripción: Breve diálogo con Joel Mikel, un feligrés que viaja desde Valencia. Sirve como introducción para abrir un libro de mensajes de la Virgen al azar, dando pie a la lectura de la profecía de San Marino de 1991.
"Me llamo Joel Mikel. ¿Cómo que no se ha entendido bien? Joel Mikel. Joel Mikel. ¿De dónde vienes? De Valencia. Qué bien. Y hoy te vas otra vez a Valencia. Sí. ¿Y por qué has venido? Pues para que nos podamos consagrar mi familia y para estar más con Dios. Qué bien. ¿Estás contento? Sí. Qué bien. Pues mira, abre y por donde abras, lo leemos y lo comentamos. Bueno... [risas] léelo. Esto sí: 'Me manifiesto en vosotros'. ¿Habéis oído bien? 'Me manifiesto en vosotros'. Siéntate, siéntate ya, siéntate. Que ahora, bueno, pues es lo que el Señor quiere para nosotros, nuestra madre. San Marino, 26 de junio de 1991."
2. Lectura del mensaje de la Virgen: "Me manifiesto en vosotros"
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01:14Fin:
05:39Descripción: Lectura continua y sin interrupciones del texto atribuído a la Virgen María. Ideal como un bloque de audio o lectura espiritual completa.
"'Me manifiesto en vosotros, hijos predilectos. También este año os he llamado aquí arriba a este monte para pasar juntos conmigo una semana de cenáculo continuo y vosotros habéis respondido de una manera muy generosa. Habéis venido de todas partes de Europa y de muchas naciones de América ofreciéndome las incomodidades de unos largos y fatigosos viajes. Yo estoy siempre con vosotros. Me uno a vuestra oración. Construyo entre vosotros una más perfecta hermandad. Os ayudo a conoceros, a comprenderos, a amaros, a avanzar juntos por el doloroso camino de estos últimos tiempos.
¿Por qué os he querido aquí una vez más? Porque han llegado los tiempos en que yo quiero manifestarme a la Iglesia y a la humanidad entera por medio de vosotros. Me manifiesto en vosotros como capitana de mi ejército, formado por mí en todas partes del mundo, para combatir contra el gran ejército de los enemigos de Dios a las órdenes de aquel que se opone a Cristo, es decir, el anticristo. Mi ejército está formado por los pequeños, por los pobres, por los humildes siervos del Señor, que yo llamo a entrar en el cenáculo de mi corazón inmaculado para que puedan recibir en plenitud el don del Espíritu Santo. En el corazón y en el alma de los más pequeños es donde yo realizo en estos años mis mayores prodig
ios. Por eso os he querido otra vez aquí, para formaros a todos en la pequeñez, en la infancia espiritual, en la pobreza, en la humildad. Porque con la debilidad de los pequeños es como yo venceré la fuerza orgullosa de los grandes. En vosotros me manifiesto como reina, porque es por medio de vosotros como realizo cada día el triunfo de mi corazón inmaculado en el mundo. Abrid las puertas de vuestra existencia para que yo pueda reinar en vosotros y preparar el camino al reino glorioso de Cristo. Soy la aurora que anuncia la llegada del gran día del Señor. En vosotros me manifiesto como profetisa de estos últimos tiempos. Por esto os hablo, porque sé que soy escuchada, obedecida y seguida por vosotros, hijos míos. Así yo continúo todavía manifestándome por medio de los mensajes que entrego al corazón de este mi hijo más pequeño. Creed en mi palabra, acoged con docilidad estos mensajes, porque en ellos ya se os ha dicho todo lo que os espera. En vosotros me manifiesto como madre tierna y misericordiosa en estas horas dolorosas de la purificación y de la gran tribulación. Estáis llamados a ser los instrumentos de mi ternura maternal. Amad a todos con mi corazón de madre. Por eso yo quiero manifestarme más y más en vosotros. ¿Por qué en vosotros? Yo quiero consolar al que sufre, sostener al que es débil, levantar al caído, atraer al Señor al que se ha alejado, convertir a los pecadores, sanar a los enfermos, dar esperanza a todos los desesperanzados. Sed mi bálsamo suave que se derrama para aliviar los grandes sufrimientos de tantos hijos míos. Caminad por la senda que en estos años os he trazado. Mostraos a todos como mis hijos, mis consagrados, porque yo estoy siempre con vosotros.'"
3. Consejos finales de la lectura y bendición
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05:39Fin:
06:39Descripción: Cierre de la lectura del mensaje donde se exhorta a vivir en la fe, el desprecio del mundo y la búsqueda de la gloria de Dios, culminando con la bendición sacerdotal.
"'Vivid en el desprecio del mundo y de vosotros mismos. Que la fe sea la única luz que os ilumine en estos tiempos de gran oscuridad, que os consuma solo el celo por la gloria de Dios en estos días de tan vasta aridez. Estáis llamados a ser el nuevo corazón de la nueva iglesia, que Jesús está formando de una forma totalmente misteriosa en el jardín celestial de mi corazón inmaculado. Os agradezco el consuelo que dais en estos días al gran dolor de mi corazón inmaculado. Con vuestros seres queridos, con las almas que os han sido confiadas, os bendigo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.'"
4. El significado del Templo de la Gran Promesa y la misión de España
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06:39Fin:
09:46Descripción: Reflexión sobre por qué se encuentran en ese templo específico. Se aborda la relación histórica entre la Virgen del Pilar y la promesa del Sagrado Corazón al Beato Bernardo de Hoyos sobre su reinado en España.
"Mira, aquí hay mensajes. Yo creo que no podíamos tener para este lugar, para este día y para este tiempo que nos viene, un mensaje más a propósito. Así es que ha sido providencial tu venida desde Valencia. Mira por dónde nos has traído tú lo que la Virgen quería para nosotros, para todos nosotros. Es una preciosidad. Veis que va a ser imposible poder comentarlo todo porque es hermosísimo, profundísimo, concreto, y cualquier cosa de las que nos dice aquí la Virgen merece horas de meditación. Vamos a tratar de hacerlo un poquito, pero siempre con la luz del Espíritu.
'Hijos predilectos. También este año os he llamado aquí arriba a este monte para pasar juntos conmigo una semana de cenáculo continuo.' Os aseguro que si hoy estamos aquí es porque lo ha querido la Virgen. Carlos —que además hoy recordad que hoy Carlos es el día de su bautismo; ayer fue su nacimiento y hoy el mayor nacimiento, el bautismo. Y os recomiendo que a ver si vosotros y yo, yo creo que sí, también recuerdo el día del bautismo. Tenemos que saber cuándo fuimos bautizados—. Pero bueno, a lo que voy: Carlos es testigo de que muchas veces hemos querido venir aquí a este sitio y nunca lo hemos logrado, pero nunca. Ha sido una cosa... ¿Por qué? Porque este Templo de la Gran Promesa... sabéis que él ha hecho más de una vez charlas sobre la misión de España en el mundo de hoy. ¿Cuál es la misión de España? Lo mismo que las personas tienen una misión, las naciones también. Y entonces nos habla muchas veces, más de una charla, sobre la misión de España. Pues claro, la misión de España tiene una relación desde el primer momento con la aparición del Pilar de la Virgen en Santiago, y se continúa, como ayer nos lo recordó también aquí, con la promesa que le hace al Beato [Bernardo de Hoyos], donde 'yo reinaré en España con más hermosura, con mejor que en otras naciones'."
5. El simbolismo de los Sacramentos y la materia
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08:58Fin:
09:46Descripción: (Segmento interno opcional) Explicación de por qué la Iglesia utiliza signos materiales (agua, vino, pan, aceite) y símbolos visibles como las banderas, contrarios a una espiritualidad puramente abstracta.
"Ayer hablando con un señor de aquí, que era el que arreglaba, que hacía como de monaguillo, le decía: 'Qué pena, porque yo cuando vine aquí estaban todas las banderas de Hispanoamérica y de Filipinas. Hace ya 30 años que estuve por aquí.' Digo, es una pena que no estén porque somos seres de signos. Las imágenes son para nosotros importantes y también una señal; como tenemos ahí la bandera, pues son importantes. Los seres humanos, los sacramentos son signos. El Señor no solo nos dejó espiritualidad, nos dejó materialidad. Son los sacramentos: el agua, el vino, el pan, el aceite... son sacramentos y sacramentales. Lo necesitamos. Y esas banderas eran una preciosidad porque nos recordaban una cosa preciosa."
6. Coincidencias históricas y numéricas (Los 300 años de la Gran Promesa)
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09:46Fin:
11:41Descripción: Explicación del significado del año 2033, donde se alinean los 300 años de la aparición del Sagrado Corazón en España con el aniversario número 2000 de la muerte y resurrección de Jesucristo.
"¿Recordáis qué año se apareció aquí Jesús al beato? ¿No recordáis en qué año? ¿Qué año? 1733. Ojo, porque es una fecha cercanísima. En el [20]33 va a ser 300 años que Jesús se apareció aquí en este lugar, 300 años, y coincide con el 2000 de la muerte y resurrección de Jesucristo. No deja de ser curioso. Entonces, bueno, pues quiere decir... y además fue en el mes de junio. Estamos en el mes de junio. Dios nos ha traído aquí. Es un día del Perpetuo Socorro, un sábado en el mes de junio, el mes del Corazón de Jesús. El mes que se apareció... he visto dos fechas, no sé cuál será la verdadera: el 12 de junio y en otros he visto el 14 de junio que se apareció el Señor, el Corazón de Jesús al beato.
Y entonces, bueno, pues estamos en un momento muy particular. Yo os aseguro que quien nos ha traído ha sido la Virgen, porque esta coincidencia, y además por el precio que nos ha hecho el número de personas que habéis venido —que era pues... yo vamos, ni por la mitad hubiera pensado, la mitad— pues es que uno me confirma. El número siempre es importante, más o menos nos gustan los números, mejor 100 que 50, eso es verdad; aunque Jesús cogió solo 12 apóstoles y con eso convirtió el mundo. Eso a veces el número es lo de menos, pero es verdad que nos alegra pues ser más que menos. Y para mí, yo lo traduzco así: el que hoy seamos aquí 125 personas, pues es un regalo del cielo."
7. El valor de la comunidad frente al individualismo moderno
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11:41Fin:
17:29Descripción: Reflexión sobre las 125 personas congregadas. El sacerdote contrasta la calidez de la fraternidad cristiana con la cultura individualista de la sociedad actual, donde las personas ya no se conocen entre sí.
"No ha sido mérito nuestro de ninguno, ha sido un regalo del cielo. La Virgen que quiere prepararnos como su ejército para estos momentos tan particulares y que vemos en este año tan explosivo que está saltando todo por los aires, que no sabemos lo que va a pasar mañana, si va a haber... hay un tratado de paz un día y al día siguiente se rompe. En fin, lo que estamos viendo. Entonces, ¿quién nos ha traído a este monte, a este lugar tan sagrado? Porque ya no solamente es que Jesús se apareció aquí. ¿Cuántas oraciones se han elevado desde este templo? ¿Cuántos chicos vinieron dejándolo todo para ser sacerdotes? ¿Cuánta gente santa pasa por aquí? Entonces, pues estamos en un lugar pues muy particular, muy santo en este sentido. Y también esto nos ayuda a nosotros a que crezcamos en este deseo de ser cada día más fieles a Jesús.
Bien, pues seguimos. Es la Virgen. Dice, dice: 'Os he llamado aquí, os he llamado aquí.' Os aseguro que nuestros hermanos valencianos, de Cantabria, de donde seáis, de Almería, de Madrid, de Valladolid, de Badajoz, de cualquier sitio que hayamos venido, quien nos ha traído es la Virgen. ¿Estáis convencidos? 'Os he traído aquí', lo que le dijo ahí a los sacerdotes. Estoy seguro que hoy a cada uno de vosotros la Virgen dice: 'Cuento contigo. He sido yo quien te he traído.' Y entonces pues hay que darle muchas gracias a María, a nuestra madre que quiere contar con nosotros.
Sigue: 'Y vosotros habéis respondido de una manera muy generosa.' También se aplica a vosotros. Este fin de semana lo podíais haber pasado en la playa o en la sierra o en tantos sitios, y habéis preferido gastar vuestro tiempo, vuestro esfuerzo, vuestro dinero para venir aquí. Pues el Señor no se deja vencer en amor ni en generosidad. Por uno que le damos nos da 1000, 100,000 millones. Es siempre la mejor lotería que podemos hacer, es siempre darle todo nuestro ser al Señor. ¿Por qué no me habré dado todo? ¿Recordáis aquello de Tagore una vez que dice que llevaba monedas en el bolso, le pidió alguien y le dio tres monedas? Y luego descubrió que las tres monedas que eran de cobre se habían convertido en oro. Y dice: '¿Por qué no me habré dado yo mismo? ¿Por qué no me habré dado yo mismo?' Es lo que vamos a hacer hoy con la promesa: darnos enteros. Ya no solamente dar nuestro dinero, nuestro tiempo, nuestro trabajo... toda nuestra persona al Corazón de la Santísima Trinidad.
Para eso nos ha traído María, y es normal porque María vive en el Corazón de la Santísima Trinidad. De alguna forma es también el corazón humano de la Santísima Trinidad, donde habita la Santísima Trinidad. Porque el Señor dijo: 'Si me amáis, vendremos y haremos morada en vosotros.' Por tanto, el Corazón de María es la morada de la Trinidad. Y al mismo tiempo el Corazón de la Santísima Trinidad es la morada de María, y María como madre nos lleva con ella y quiere que estemos donde está ella: en el Corazón de la Santísima Trinidad. Continuamos. Vamos a ver. 'Habéis venido aquí de todas partes de Europa y de muchas naciones de América ofreciéndome las incomodidades de unos largos y fatigosos viajes. Yo estoy siempre con vosotros. Me uno a vuestra oración, construyo entre vosotros una más perfecta hermandad.'
Ayer fue bonito decir que gente que venía... que estaba deseando venir porque se encuentra en su casa con unos hermanos; se encuentra con unos hermanos con los que puede compartir ideas y... pues eso es un regalo del cielo y hoy está muy escaso. La cultura que nos han dado en los últimos años es muy individualista y hemos perdido la familia, hemos perdido las relaciones humanas. Muchas veces uno va a la misa, se sienta allí 30 años con una persona y no la conoce. Y bueno, pues eso es un regalo del cielo que entre nosotros la Virgen quiere que nos queramos de verdad, en concreto con nuestro nombre, y que nos ayudemos, que nos veamos como nos ve ella. Y ella como madre quiere siempre, no solo que seamos buenos, sino que nos queramos. Siempre una madre lo que más quiere es que los hijos se lleven bien. Pues María quiere que entre nosotros... y tenemos que agradecer que mira, va creciendo el grupo, y eso lo atrae pues sobre todo pues esa fraternidad. Y con esto, ¿qué quiero decir? Pues que hemos crecido en fraternidad, pero nos queda mucho. Hasta que seamos uno como el Padre y el Hijo y el Espíritu son uno, creo que nos queda mucho, pero vamos por el buen camino. Aunque a veces cojeemos, aunque a veces no lo consigamos, pero lo que importa es que no perdamos el camino. Unas veces uno cae, pero se levanta. Lo malo es cuando pierdes el camino por decir: 'Es que es un poco duro.' Sí, pero es el único que hay para llegar. Entonces, en esto hay que agradecer a la Virgen y pedirle para que crezcamos cada día más en esta hermandad."
8. El significado de ir en "Procesión" (¿Dónde está tu hermano?)
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17:29Fin:
19:25Descripción: Metáfora basada en las peticiones de la Virgen en Lourdes. Explica por qué la fe debe ser comunitaria ("al paso del más lento") y evoca la pregunta de Dios a Caín para ilustrar la responsabilidad colectiva.
"'Estoy siempre con vosotros. Me uno a vuestra oración. Construyo entre vosotros una más perfecta hermandad.' Es entre nosotros. Veis que no solo construye en nosotros, sino entre nosotros, aunque no nos conozcamos mucho, pero aquí tenemos que darle muchas gracias a la Virgen. 'Os ayudo a conoceros, a comprenderos, a amaros, a avanzar juntos por el doloroso camino de estos últimos tiempos.' La Virgen aquí en el libro este de 'Juntos' lo pone una vez, un ejemplo muy precioso donde nos dice en el libro azul: '¿Sabéis por qué yo le pedí a Bernardette Soubirous que hiciera una capillita allí en Lourdes a 1 km de donde estaba el pueblo, o 2 km? Una ermita, ¿lo recordáis? Para que vengáis en procesión, para que vengáis en procesión a rezar; no para que vayáis a rezar cada uno, sino en procesión. En procesión ya no elijo yo la hora. En procesión ya no elijo yo los cantos. En procesión no elijo el ritmo. Porque si yo tengo 20 años y corro mucho, tengo que ir al paso del que tiene 90 y va caminando con bastón; en procesión, y todos juntos.'
Y al Señor es que le encanta. ¿Recordáis lo que le preguntó Dios a Caín? ¿Qué le preguntó? '¿Dónde está tu hermano? ¿Dónde está tu hermano?' No le preguntó si era bueno o malo; '¿dónde está tu hermano?'. Y esto nos lo va a preguntar también la Virgen: '¿Dónde está tu hermano? No me importa que vengas tú muy el primero, no, me importa que vengas con tu hermano. Es más importante que vengas aunque sea tarde, pero que en vez de pisotear a tu hermano que ha caído, lo recojas, y aunque vengas lentamente pues llegues con él. Porque yo te voy a preguntar: ¿dónde está tu hermano?' Es una preciosidad. Bueno, sigue."
9. Los últimos tiempos y la Consagración en Grupo
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19:25Fin:
21:15Descripción: Justificación de por qué la consagración se realiza como comunidad, ejército y familia en el año actual, catalogado como un tiempo "doloroso y explosivo" a nivel geopolítico y eclesial.
"'Os ayudo a conoceros, a comprenderos, a amaros, a avanzar juntos, juntos por el doloroso camino de estos últimos tiempos.' Esto es importantísimo. Si este camino doloroso lo dice en el año 91, vemos que este año es mucho más doloroso en todos los órdenes: en el eclesial, en el político, en el geopolítico, en el económico... es mucho más, sin duda ninguna. Y entonces, ¿quién va a poder seguir en este camino doloroso sin perder la calma? Los que vayan juntos, los que vayan ayudándose mutuamente porque nos desanimamos, y entonces unos a otros nos podemos salvar. Yo más de una vez creo que puse ese ejemplo también de los niños de Fátima: gracias a que fueron los tres, hubo un momento donde a Lucía el sacerdote le había dicho que lo que había recibido no era de Dios, y ella no quería ir a las apariciones, no quería ir a la aparición de la Virgen, creo que fue en el mes de julio por ahí. Y gracias a los otros dos niños, pues al final la arrancaron y fueron con ellos. Si no hubiera sido por la ayuda de los otros dos primos, se hubieran terminado allí las apariciones de la Virgen.
Entonces, en este sentido hoy nosotros nos vamos a consagrar a la Virgen, al Corazón de la Santísima Trinidad, pero no solo como personas. Si estamos aquí es porque lo vamos a hacer como grupo. Como personas lo podíais haber hecho en vuestra casa, no necesitábamos venir aquí. Lo hacemos como familia, lo hacemos como ejército de María, lo hacemos como personas que quieren ser fieles al Señor, a la Santa Iglesia Católica, a la Virgen María, y como grupo que le decimos: 'María, cuenta con nosotros.' Esto es importantísimo que lo tengamos en el corazón. Sigue."
10. Origen personal de esta devoción (Testimonio del Sacerdote)
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21:15Fin:
23:16Descripción: El sacerdote comparte su testimonio personal de cómo en el año 2015, un confesor le impuso como penitencia consagrar su sacerdocio al Corazón de la Santísima Trinidad, dando origen a todo este movimiento.
"'Os ayudo a conoceros en este doloroso camino de estos últimos tiempos. ¿Por qué os he querido aquí una vez más? Porque han llegado los tiempos en que yo quiero manifestarme a la Iglesia y a la humanidad entera por medio de vosotros.' Esto es casi una respuesta... perdón, esto es casi una respuesta a algo que yo me estaba preguntando hoy mismo mientras habéis estado por ahí viendo la ciudad y tal. Yo me quedé por aquí un poco rezando, pensando, y yo decía: '¿Y por qué ahora?' Porque podía haber sido esto... lo que vamos a hacer lo podíamos haber hecho hace un año o dentro de un año. Yo todavía no sé por qué vamos a hacer esto... surgió como surgió y a mí nunca se me hubiera ocurrido. Fue una cosa, como ya sabéis, que yo la hice porque me lo mandó como penitencia un sacerdote en el 2015, me acuerdo perfectamente. Y como penitencia que nunca jamás, ni antes ni después había recibido: 'Consagre su sacerdocio, conságrese al Corazón de la Santísima Trinidad.' Y fue para mí como si lo oyera por primera vez en mi vida.
Luego el libro azul nos dice la Virgen... fue cuando lo leí después mejor y vi que la Virgen nos dice: 'Yo vivo... no en los corazones de las personas de la Santísima Trinidad; en el Corazón, en la esencia, en aquello que hace que Dios sea uno y no tres.' Son tres personas, pero un solo y único Dios. ¿Qué hace la unidad de ese único Dios? Su Corazón. Es una cosa impresionante. Pues bien, yo creo que aquí la Virgen nos está respondiendo un poco por qué ahora, por qué en este momento, y creo que la Virgen nos está respondiendo. A este niño le tenemos que dar gracias infinitas porque ha sido un instrumento del Espíritu."
11. La manifestación de María a la Iglesia y la paz interior
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23:16Fin:
25:48Descripción: Análisis de por qué la Virgen busca manifestarse primero a la Iglesia y luego a la humanidad a través de los pequeños, enfatizando la necesidad de mantener la paz en el corazón ante los desastres del mundo.
"Y responde a esta pregunta: 'Porque han llegado los tiempos en que yo quiero manifestarme a la Iglesia.' Fijaos que dice 'a la Iglesia'. Si lleva 2,000 años manifestándose... no dice al mundo ateo o a los protestantes que la quieren muy poco; 'para manifestarme a la Iglesia y a la humanidad, pero primero a la Iglesia por medio de vosotros. Por medio de vosotros.' Que nadie mire al vecino, no, no. Cada uno: 'por medio de vosotros'. Niños o mayores, hombres o mujeres, listos o menos listos, buenos y menos buenos... todos. 'La Virgen quiere manifestarse a la Iglesia y a la humanidad entera por medio de vosotros.' Qué misión más extraordinaria. Qué misión más extraordinaria.
Y porque sabe también que son tiempos muy particulares donde van a venir muchos dolores y quiere que no perdamos la calma. Para cumplir esa misión no podemos perder la calma. Porque para ser baluartes de esperanza en medio de un desastre se necesita tener mucha paz en el corazón. Y eso solo se tiene si se vive en el corazón de Dios. Solo cuando cae todo, si no vivimos en la certeza de que al final Dios triunfará, que el plan de Dios es muy superior al plan del [enemigo] y que el bien triunfará sobre el mal y la verdad sobre la mentira, pues estamos perdidos. Entonces, para poder ser esa manifestación de María a la Iglesia y a la humanidad, es por lo que estamos hoy aquí."
12. El combate espiritual contra el Anticristo
Inicio:
25:48Fin:
28:40Descripción: Explicación del rol de la Virgen como "capitana de un ejército". Se define la batalla espiritual contemporánea y la necesidad de curar a los heridos en lugar de juzgarlos.
"Y luego dice... le dice la Virgen tres o cuatro cosas: 'Me manifiesto en vosotros como capitana, me manifiesto como reina en vosotros, me manifiesto en vosotros como profetisa de estos últimos tiempos, como madre tierna y misericordiosa.' Cuatro títulos, y cada título tiene unos contenidos y unas concreciones extraordinarias que veis que entonces nuestra misión es sublime, preciosa. Y aquí la Virgen nos va concretando cómo quiere que seamos. Vamos: 'Me manifiesto en vosotros como capitana de mi ejército, formado por mí en todas partes del mundo.'
Esa bandera... quiere esa bandera ser la de todo el ejército de María. Ahí se tienen que ver Ecuador, Estados Unidos, Alemania, España, Portugal... Es la bandera de María para el ejército de María que está en todas partes, no solo son españoles, es para todas partes. Y dice: 'Para combatir contra el gran ejército de los enemigos de Dios a las órdenes de aquel que se opone a Cristo, es decir, el anticristo.' Tenemos que estar preparados porque no hay combate donde no haya heridos. Y cuando hay heridos, lo que hay que hacer es ayudar al herido, no machacarlo. Y entonces... y es ingrato, pero es la lucha que tenemos y esto no lo podemos olvidar. Entonces, como capitana... no me entretengo mucho porque veis que es que si no va a ser imposible. 'Mi ejército...' mira qué precioso."
13. La estrategia de los pequeños: David contra Goliat
Inicio:
28:40Fin:
31:51Descripción: Comparación de la debilidad del ejército de la Iglesia frente a los gigantes del mundo (políticos, intelectuales, mediáticos). Utiliza los ejemplos de David, Sansón y San Miguel Arcángel para ilustrar el poder de la humildad y la gracia del Espíritu Santo.
"'Mi ejército está formado por los pequeños, por los pobres, por los humildes siervos del Señor, que yo llamo a entrar en el cenáculo de mi corazón inmaculado para que puedan recibir en plenitud el don del Espíritu Santo.' ¿And y quién puede más? ¿Las cinco piedras de David contra Goliat o la plenitud del Espíritu Santo? ¿Qué os parece? ¿Sabe el Señor que esta batalla es impresionante? Nada. Sansón... vamos, Goliat era un enano comparado con el anticristo. Nuestra batalla contra él es pues mucho más de valientes que la de David. Él era nadie; se quitó... cuando se puso las armaduras como Goliat perdía, dice: 'No, esto ¿dónde voy?' Y se quedó sin armadura, con solo la honda y cinco piedras, y con una le atizó. Y entonces nosotros sabemos que somos ejércitos mucho más débiles. Él tiene más intelectuales, más políticos, más económicos, más periodísticos... todos los medios del mundo. Dices: 'Pero si esto es el luchar contra los gigantes. Esto es como Don Quijote contra los molinos, mucho más.'
Pero dice aquí una cosa: 'para que puedan recibir en plenitud el don del Espíritu Santo.' Amigo, si contra el Espíritu Santo ya no se puede. Ni todas las argucias de los intelectuales, ni todas las argucias de... Y además dice aquí la Virgen 'en plenitud', no cualquier cosa. Entonces tenemos que ser audaces. Porque Jesús nos dijo: 'Todo lo que pidáis al Padre en mi nombre, yo os lo daré.' Pues hoy le tenemos que decir: 'Padre, Espíritu Santo, Jesús, danos la plenitud del Espíritu Santo', pero no una cualquiera, la plenitud. Tendremos Espíritu Santo, seguro, si no, no estábamos aquí. Quien nos ha movido para venir es el Espíritu Santo, pero sin duda ninguna; pero la plenitud, madre de mi vida, la plenitud del Espíritu Santo, porque si no la batalla es totalmente desigual, no podríamos.
'En el corazón y en el alma de los más pequeños...' Corazón y alma, de nuevo corazón. Estamos aquí en el Corazón de Jesús, Corazón de María, Corazón de la Santísima Trinidad... siempre el denominador común: corazón, corazón, corazón. 'En el corazón y en el alma de los más pequeños es donde yo realizo en estos años mis mayores prodigios.' Si no hubiera realizado prodigios la Virgen con vosotros, no estaríamos aquí. El que estemos aquí es porque María ha trabajado nuestra alma y nuestro corazón a pesar de nuestros pecados, de nuestras debilidades, de nuestras caídas, de nuestras pequeñeces, de nuestra falta de santidad. Pero ella trabajando... os aseguro que si no, yo no estaba aquí y vosotros tampoco. Estamos aquí porque María nos ama mucho y ha tenido mucha paciencia con nosotros, y nos sigue levantando y nos sigue diciendo: 'Confío en ti. Confío en ti. No me importa todo lo que has caído.' Como se lo dijo así a los apóstoles... ¿se enfadó María con Pedro porque negó a Jesús? Pues seguro que no, si no Pedro se hubiera ido. Y los apóstoles que habían negado a Jesús, ¿por qué siguieron después esperando con María? Porque María los trabajó, los acogió, los perdonó, no los acusó. Esto es María: es un corazón que es el más fiel reflejo del Corazón de la Santísima Trinidad.
Sigue: 'En el corazón y en las almas de los más pequeños es donde yo realizo en estos años mis mayores prodigios. Por eso os he querido otra vez aquí para formaros a todos en la...' fijaos en lo que los quiere educar María: 'en la pequeñez'."
14. La estrategia y sabiduría de San Miguel Arcángel
Inicio:
31:53Fin:
32:23Descripción: Explicación del sacerdote sobre cómo San Miguel derrotó al enemigo no con sus propias fuerzas, sino en el nombre de Dios. El ejemplo del arcángel sirve para ilustrar cómo el más pequeño llegó a ser el más grande gracias a su humildad.
"Tú vas contra Dios, yo voy contra ti. No, que te castigue Dios. San Miguel fue muy astuto. No dice, 'Yo voy a luchar contra ti. Yo lucho contra ti, pero en el nombre de Dios. Y que sea Dios quien te castigue, que sea Dios quien te venza.' Tenemos que tener la sabiduría y la valentía de San Miguel para formarnos a todos en la pequeñez, la pequeñez que tuvo San Miguel Arcángel, que pasó de ser el más pequeño al más grande de los arcángeles."
15. Por qué Dios no nos concede hacer milagros (El peligro de la soberbia)
Inicio:
32:23Fin:
34:10Descripción: Reflexión profunda sobre los dones extraordinarios. El sacerdote afirma que el mundo actual necesita milagros, pero Dios los retiene para protegernos de la soberbia y el orgullo, los cuales arruinarían el alma humana si nos creyéramos los autores del prodigio.
"En la infancia espiritual, en la pobreza, en la humildad, porque con la debilidad de los pequeños es como yo venceré la fuerza orgullosa de los grandes. Ayer creo que os dije que estoy convencido, estoy convencido que hoy el mundo necesita milagros y que si no los hacemos es por una sola cosa, porque no somos humildes. Porque si yo fuera suficientemente humilde haría milagros. ¿Por qué? Porque si Dios me da la capacidad de echar demonios, de curar enfermos, de resucitar muertos —se la dio a los apóstoles— pues yo soy tan tonto que me creería qué grande soy. Pues la has liado, la has liado.
Entonces, Dios nos daría muchos más dones extraordinarios, incluso para hacer milagros, estoy convencido, si no nos hiciera daño a nosotros, porque la soberbia es lo peor que podemos tener. Entonces, no tengamos miedo de decir, 'Señor, dame la gracia de la humildad y con ella dame todos los dones para poder que los enfermos se curen, que los desanimados se animen, que los tristes pues se alegren, que los que están ahí arrodillados por la vida, desesperados tanto espiritualmente como psicológicamente, que salgan adelante. Dame la capacidad de ser tus manos, pero que no me lo crea, porque si me lo creo ya estoy fastidiado, voy a creer que soy yo. Y eso es imposible.' Por eso es importantísimo que esto que nos pide la Virgen, nosotros se lo pidamos: infancia espiritual, pobreza, humildad."
16. Los errores de la Apologética y el uso de las "Armas de María"
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34:10Fin:
35:35Descripción: Crítica a la defensa de la fe que busca "machacar" intelectualmente al rival. Se propone usar las armas de la Virgen, aclarando que vencer en una discusión no es el fin del Evangelio si no se logra guiar al otro hacia Cristo.
"Porque con la debilidad de los pequeños, con la debilidad, no con nuestra sabiduría, es como yo venceré la fuerza orgullosa de los grandes. Y sabéis que a veces nosotros, por desgracia, muchas veces en nuestra apologética, en nuestra defensa, queremos ser tan grandes como el otro, tan intelectuales como el otro y querer ganarle con nuestras armas. Ten cuidado, ten cuidado porque eso te puede soberbecer. La Virgen tiene otros medios, tiene otras armas, y si usamos los medios de María, mucha gente se convertirá. Porque al final, si yo venzo pero machaco, eso no es Evangelio. El vencer es para llevar a Cristo. El vencer es para llevar a Dios. El vencer es para que salga de su tristeza, de su error... para que salga, no para decir, 'Soy más listo que tú o mejor que tú.' En este sentido tenemos que tener mucho cuidado."
17. Oración frente a discusión (El caso del Valle de los Caídos)
Inicio:
35:35Fin:
37:24Descripción: El sacerdote destaca un grupo de personas que oró dos horas diarias ante la Eucaristía por la situación del Valle de los Caídos. Utiliza una frase del "Libro Azul" para sentenciar: "Se gana mucho más con un día de oración que con años de discusión".
"Porque con la debilidad de los pequeños es como yo venceré la fuerza orgullosa de los grandes; con vuestra debilidad. No tengáis miedo de no saber mucho, de no saber responder muchas veces. No importa rezar por esa persona y tener la debilidad. Os dije ayer esto, que sabéis que en este mes ha habido un buen grupo de personas que han estado rezando 2 horas, además de las suyas habituales, delante de la Eucaristía por lo del Valle de los Caídos para que el gobierno no haga ese desastre, que es mucho más que un desastre. Y entonces pues han pedido, porque como que la Virgen les manifestó a través de alguna persona, dice, 'La Virgen María no se enfrentó a Roma, aceptó estar como una débil delante de la cruz.' Y la Virgen en algún momento aquí en el libro azul nos dice: 'Se gana mucho más con un día de oración que con años de discusión.'
Y muchas veces creemos que discutir y discutir y discutir... hay que dar razón de la fe, hay que manifestar, pero estar perdiendo el tiempo en discusión y en discusión no nos lleva a nada más que a la pérdida de tiempo como mínimo. Entonces, donde tenemos que estar más que nunca es en la oración y saber que nuestra victoria está en nuestra debilidad. Tómale. Ellos se creen que están en su fuerza. Nosotros cuanto más débiles somos, más espacio damos a Dios para que sea él quien actúe. Y amigo, cuando Dios actúa, ahí no se mantiene nadie, nadie."
18. María como Reina y la purificación de la Tierra (Mensaje de El Escorial/Tepeaca)
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37:24Fin:
39:43Descripción: Transición del título de "Capitana" al de "Reina". El sacerdote cita mensajes recientes donde se advierte que la copa del mal ya no solo se desborda, sino que ha inundado la creación, haciendo inevitable una purificación cósmica (Cielos nuevos y Tierra nueva).
"Sigue la Virgen. Daos cuenta que cada cosa de estas nos llevaría ya una charla. Dice: 'En vosotros...' Primero ha dicho como capitana. ¿Recordáis como Carlos se llama soldado de María? Nosotros aquí en este ejército somos todos soldados. Aquí no hay generales. Aquí la generala, la capitana es María y todos los demás somos soldados de María. 'Así en vosotros me manifiesto como reina.' Pasamos de capitana a reina. 'Porque es por medio de vosotros como realizo cada día el triunfo de mi corazón inmaculado en el mundo.' A través de vosotros. Una maravilla. 'Abrid las puertas de vuestra existencia para que yo pueda reinar en vosotros y preparar el camino al reino glorioso de Cristo.'
Este es el secreto, hermanos. Vamos a tener que sufrir mucho como católicos, como seres humanos. ¿Por qué? Pues porque las cosas están como están. Y he oído dos veces o tres ya —porque me parece de lo más profundo que ha tenido— lo del nuevo Tepeaca donde el día 28 de mayo pues el Señor le dice... dice la Virgen: 'La copa no es que se esté desbordando, es que ha inundado toda la tierra.' La copa del mal de la que se decía, por ejemplo, allá en Garabandal, que estaba ya desbordándose, etcétera. Pues la Virgen ahora dice, 'No, es que está desbordándose, ha inundado absolutamente la tierra y eso la misma tierra tiene que rebelarse, tiene que purificarse, porque la tierra y toda la creación ha sido creada en la santidad de Dios y todo el pecado nuestro la ha inundado, la ha ensuciado. Y toda la creación... hará Dios cielos nuevos y tierra nueva. No solo almas nuevas, hasta tierra nueva.'"
19. La tribulación como dolor de parto y el triunfo final de Cristo
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39:43Fin:
42:06Descripción: Comparación del colapso de la civilización actual con la destrucción del Templo de Jerusalén. El sacerdote define la tribulación como un dolor de parto necesario para dar paso al Reino Glorioso de Cristo en la Tierra.
"Entonces, en todos los órdenes sabemos que la tribulación y la purificación son inevitables, pero aquí nos dice eso: que será para preparar el camino al reino glorioso de Cristo. Todo eso que para mucha gente va a ser como el desastre total —imaginaos ahora con lo de Venezuela, quien tenía su casa y la ha perdido, quien tenía su seguridad; ahora, ¿qué le queda?, ¿qué le queda?, no le queda nada—. Imaginemos a aquellos de los apóstoles cuando les dice Jesús, 'De este templo, que es lo más magnífico que ha hecho el hombre, no quedará piedra sobre piedra.' Pues como si nos dicen a nosotros que toda esta civilización va a quedar... no va a quedar piedra sobre piedra. ¿Quién se mantendrá en pie? Pues el que sepa que eso es una tribulación necesaria, como el dolor de parto de una mujer para dar a luz un nuevo hijo. Y es lo que nos dice María: 'Para preparar el camino al reino glorioso de Cristo.' Hombre, el reino glorioso, la promesa de aquí: reinaré en España y en el mundo se tiene que cumplir. Y hombre, vamos, yo voto a Cristo mucho más que a todas las democracias juntas, ¿o vosotros no? Mucho más. Cómo no desear el reino de Cristo, que trae la paz incluso hasta entre los animales, que hace una humanidad nueva, que hace del desierto un vergel, que hace de la tierra un paraíso. Pues ¿cómo no desearlo? Que hace que en la tierra será como en el cielo. Pues ¿cómo no desearlo?, madre mía, una maravilla. Entonces, nosotros tenemos que ser testigos de que esa promesa se va a cumplir y ya que nos toca a nosotros, que Dios ha pensado en nosotros para ser testigos de que esta promesa se va a cumplir en este tiempo."
20. El valor profético de las apariciones de la Virgen y las consecuencias de ignorarlas
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42:06Fin:
46:29Descripción: Argumentación en contra de quienes minimizan las apariciones marianas por ser "revelaciones privadas". Utiliza las profecías de la Virgen de Fátima sobre la Segunda Guerra Mundial y Rusia para demostrar el impacto real e histórico de no escuchar al cielo.
"Sigue la Virgen: 'En vosotros me manifiesto como profetisa de estos últimos tiempos. Por esto os hablo.' Profetisa de estos últimos tiempos. Hay gente... yo conozco gente que ha convertido el libro este en 'unidad con el Papa y rezar el rosario o los cinco sábados de mes'. No, la Virgen... este libro es sobre todo un libro profético y María nos está manifestando aquí no solo su corazón, no solo su amor, sino profetisa de los últimos tiempos. Para eso vino en Fátima sobre todo; estoy seguro que todo lo que pasó en Fátima y todo su mensaje es la primera manifestación, por así decir a lo grande, de ella como profetisa de estos últimos tiempos. ¿Qué últimos tiempos? Del pecado. Que en estos últimos tiempos ya no va a haber un león que se coma un pobre cordero, ni un político que robe o que mienta. Todo será amor, amor, felicidad, felicidad, como Dios lo hizo, como Dios lo soñó: Dios entre los hombres en la tierra como en el cielo. Es una maravilla.
Y María viene aquí para decirnos, 'Ahora ya no solamente mando profetas, soy yo quien hago de profeta', dice María. 'Soy la profetisa, y la profetisa que dice aquí la Virgen en vosotros... pero fijaos lo que dice: En vosotros me manifiesto como profetisa de estos últimos tiempos.' Últimos tiempos, últimos tiempos del pecado. No es que el mundo llega al final, no, al contrario, llega el mundo al final... el del pecado. Y nos viene: 'He aquí que hago nuevas todas las cosas.' Una maravilla, pero en vosotros y a través de vosotros. Sigue: 'Por esto os hablo.' La Virgen no viene aquí porque sí. Esto de 'por esto os hablo', creo que cuando se interpretan mal las cosas, luego las equivocaciones tienen consecuencias. ¿Y cuántos de vosotros no habéis oído todo eso de 'son apariciones de la Virgen, son revelaciones privadas que no tengo por qué creer'? Muy bien, no las creas. Pero tuvimos una Segunda Guerra Mundial por no creer a la profetisa de los últimos tiempos. Nos lo dijo. Ah, ¿que a ti no te importa?, ¿que eso no afecta a la fe? Pues lo dices tú. Puede ser que a la fe no, pero a tu vida sí. A tu vida sí. Y la Virgen se lo dijo a los niños de Fátima: 'Si no os convertís, si Rusia no está consagrada, si no rezáis el rosario, si no hacéis lo que yo os digo, vais a tener —además dice el tiempo— en tiempos de Pío XI, va a tener otra guerra mucho peor que la primera.' Se cumplió al pie de la letra. Toma, sigue diciendo que las profetisas, las revelaciones privadas no importan... Pues sigue, sigue, que mañana te vas a quedar sin casa y a lo mejor sin vida por no hacerle caso. Entonces, cuidado, cuidado. La Virgen no ha venido aquí a perder el tiempo. No ha venido aquí porque estaba aburrida en el cielo y dice, 'Voy a decirles cuatro cosas.' Hombre, ha venido para decir: 'Os amo mucho y conozco lo que os viene y conozco cuál es el remedio para que ese mal no llegue.' Si no le hacemos caso, pues las consecuencias no nos las va a quitar nadie. Entonces, cuidado con esto, porque he visto que muchísimas veces, por este malentendido de que son profecías, que son cosas casi particulares... otra cosa es que es difícil distinguir entre un profeta falso y uno verdadero. Eso es verdad. Y hay que dilucidar mucho porque nos va mucho. Pero si es verdadero, amigo, créetelo, créetelo."
21. El mandato bíblico de la escucha
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46:29Fin:
48:46Descripción: Comentario sobre la frase de la Virgen: "Por esto os hablo". Se analiza el Shemá ("Escucha, Israel") como el mandato principal de la Escritura y se invita a acoger los mensajes entregados al Padre Stefano Gobbi.
"Bueno, 'en vosotros me manifiesto como profetisa de estos últimos tiempos. Por eso os hablo. Por eso os hablo.' Y si Dios habla, ¿qué es lo que corresponde? ¿Cuál es el principal mandato de la Biblia? El primero, ¿lo recordáis? 'Escucha, Israel, escucha.' Si no escuchas, ¿cómo vas a cumplir los mandamientos? Para cumplir los mandamientos, lo primero tienes que escuchar al que te los da. ¿Y quién es el que te los da? Dios. Escucha. Y es lo que nos dice aquí la Virgen: 'Por esto os hablo. Por esto os hablo. Porque sé que soy escuchada, obedecida y seguida por vosotros, hijos míos.' De eso tenemos que dar gracias a Dios, porque como os he dicho antes, si estamos aquí es porque, mal que bien, hemos tratado de escuchar a la Virgen María. 'Así yo continúo todavía manifestándome por medio de los mensajes que entrego al corazón de este mi hijo más pequeño.' Se refiere al padre Gobbi. 'Creed mi palabra.' Mirad lo que dice la Virgen: 'Creed mi palabra. Acoged con docilidad estos mensajes.' Yo de verdad es que lo he leído un montón de veces el libro y cada vez descubro más y tú dices, 'Cuánta razón llevaba la Virgen. ¡Qué maravilla! Qué regalazo nos ha dado el cielo a través de este libro. ¡Cuánta luz nos da este libro y más para estos tiempos tan difíciles!' Pues os aseguro que es una maravilla y un agradecimiento enorme que le tenemos que dar al Señor. 'Creed mi palabra, acoged con docilidad estos mensajes porque en ellos ya se os ha dicho todo lo que os espera.' Todo lo que os espera."
22. Unir Verdad y Amor: El puñal sin empuñadura de Tagore
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48:46Fin:
52:14Descripción: Reflexión sobre María como Madre tierna y misericordiosa. Usando una metáfora del poeta Rabindranath Tagore sobre un puñal sin empuñadura, el sacerdote advierte del peligro de defender la verdad sin caridad, recordando cómo Jesús le lavó los pies a Judas.
"Aquí en el libro nos dice muchas cosas. Nos dice que el comunismo nos quitará todo a todos. Nos dice que Estados Unidos conocerá la derrota, la humillación y la pobreza. Nos dice que habrá una tribulación como nunca, pero nos dice: cuando crean al que lo tiene todo, se lo quito de un plumazo y vendrá la nueva Jerusalén y que el triunfo es del corazón inmaculado de María y que el triunfo es de aquellos que le siguen, etcétera, etcétera. Una maravilla. Sigue: 'ya en vosotros me manifiesto como madre tierna y misericordiosa.' Pasamos de capitana, de reina, de profetisa... a 'como madre tierna y misericordiosa.' Ya esas dos cosas: tierna y misericordiosa. Madre mía. 'En estas horas dolorosas de la purificación y de la gran tribulación, estáis llamados a ser los instrumentos de mi ternura maternal.'
Yo veo que alguna gente defendiendo la fe católica lo hace sin ternura, sin ternura materna, y con eso no conseguimos nada. Yo me acuerdo de ese ejemplo que decía Tagore: 'el que usa solo la razón y no el amor, no la misericordia, es como usar un puñal, un puñal sin empuñadura.' Si yo tomo un puñal sin empuñadura, ¿qué es lo que pasa? Yo mismo me corto, yo mismo me hago daño, yo mismo imposibilito después... es el primero que se está haciendo daño. Cuando a nosotros nos falta la ternura y la misericordia, incluso con aquel que se ha equivocado, con aquel que incluso como Judas iba a traicionar y Jesús le lavó los pies —no lo mandó: 'vete de aquí que eres un traidor', sabía Jesús; y a pesar de todo le lavó los pies—. Y yo me pregunto: ¿yo estaría dispuesto a hacer eso sabiendo que me va a traicionar? Porque Jesús es nuestro modelo. Y María aquí nos dice: 'Si tenéis que defender la verdad, pero como yo.' El libro azul es una maravilla porque dice las cosas más gordas, más tremendas, y no me quita la paz. ¿Por qué? Porque lo dice con la ternura de una madre. ¿Sabes que es todo un amor el que está ahí? No es para tener razón, es porque me ama, es porque me ama. Pues María quiere que vosotros y yo participemos de esa ternura materna. Y esto para nosotros ya es más difícil porque a veces no sabemos unir verdad y amor, y son inseparables. En el Evangelio, la verdad de la verdad es la caridad y la caridad de la caridad es la verdad. Y entonces nosotros ahí, cuando estas dos cosas se dividen... lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre, tenemos que tener cuidado. ¿Por qué? Porque hay cosas que no se pueden hacer muchas veces con toda la razón del mundo, pero María quiere que todos se conviertan y Jesús quiere que todos se conviertan, no que nosotros llevemos razón, sino que todos se conviertan. Y aquí pues tenemos que pedir muchas gracias porque no es nada fácil, por lo menos para mí no resulta fácil decir la verdad y al mismo tiempo estar dispuesto a dar la vida, y dar la vida por ese al que le digo la verdad... no es fácil. Entonces dice, dice la Virgen: 'Estáis llamados a ser los instrumentos de mi ternura maternal. Instrumentos.'"
23. El mandamiento de amar "A Todos" (Incluso en la división eclesial)
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52:14Fin:
54:49Descripción: Exhortación a amar sin condiciones a quienes piensan diferente, tienen doctrinas equivocadas o incluso dentro del clero generan divisiones. Se enfatiza que el llamado de este tiempo es devolver bien por mal.
"Pues que cada uno de nosotros hoy le pida también a la Virgen: madre, dame la gracia de ser un instrumento tuyo, que no es nada fácil en estos tiempos. Y dice, 'Amad a todos con mi corazón de madre.' A todos, al que se equivoca. Al que cree que León XIV es papa, ámalo. Al que cree que aquel es un injusto, ámalo. Aquel que no piensa como tú, ámalo. Aquel sacerdote que está con la doctrina que no es, ámalo. Si yo no amara a la mayoría de mi compañeros sacerdotes... más buenos y más santos que yo, pues no creen muchas cosas de las que yo digo aquí, y sin embargo, ¿ya por eso no los tengo que amar? Ámalos. Entonces, por eso os digo que a nosotros nos toca la parte más difícil y que solo con la luz del espíritu y la fuerza y la gracia del cielo lo podemos hacer, pero es precioso porque no hay nada más sublime que la Virgen. Me está diciendo Carlos que ha llegado el tiempo y vamos a tratar entonces de terminar.
Dice, 'Amad a todos.' Subrayad: a todos. Incluso a los que nos discuten, a los que nos dicen cosas, incluso hasta los que nos excomulgan. Pues yo estaba el otro día con algún sacerdote que está excomulgando a otro que lo han quitado, y tú dices: pues devolver este amor en estos no será nada fácil, hay que estar con ellos. Estamos en un momento donde hay que devolver bien por mal y oración por ofensa. Entonces, un momento delicado donde unir estas cosas es un don del espíritu. 'Amad a todos con mi corazón de madre.' A todos, incluso al que nos hace daño, a los que nos critican, a los que no están de acuerdo, a los que nos parece que no son lo que debieran ser. Ámalos. Eso no significa que no los corrijas, pero hazlo como lo haría María. Por eso yo quiero manifestarme más y más en vosotros."
24. La misión de consolar, sostener y sanar a través de los consagrados
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54:49Fin:
56:07Descripción: Repaso de los mandatos específicos del mensaje: consolar al que sufre, levantar al caído, dar esperanza y ser un bálsamo suave para aliviar los dolores del mundo actual.
"Fijaos que María, qué confianza tiene en nosotros. ¿Hemos dado cualquiera de nosotros ya testimonio para que María no confiara más en nosotros? Hemos caído muchas veces. Cuántas gracias hemos recibido que las hemos malgastado. Y María nos sigue diciendo, 'Confío en ti. Quiero manifestarme, pero a través de ti.' No es María haciendo milagros por ahí, es a través de vosotros, a través de mí. Por eso yo quiero manifestarme más y más, cada día más en vosotros, 'porque en vosotros yo quiero consolar al que sufre.' ¿Os dais cuenta qué misión más grandiosa? 'En vosotros yo quiero consolar al que sufre, sostener al que es débil —no machacarlo—, levantar al caído, atraer al Señor al que se ha alejado, convertir a los pecadores —no acusarlos, convertirlos—, sanar a los enfermos, dar esperanza a todos los desesperanzados.' Fijaos si no tenemos aquí como para meditar y meditar. 'Sed mi bálsamo suave que se derrama para aliviar los grandes sufrimientos de tantos hijos míos. Caminad por la senda que en estos años os he trazado. Mostraos a todos como mis hijos, mis consagrados, porque yo estoy siempre con vosotros.'"
25. La guerra psicológica y las calumnias contra los fieles
Inicio:
56:07Fin:
58:03Descripción: Advertencia sobre los ataques y calumnias que recibirán los católicos en esta batalla espiritual. El sacerdote recuerda que a Jesús lo llamaron borracho y loco, e invita a centrarse exclusivamente en defender la gloria de Dios.
"'Vivid en el desprecio del mundo y de vosotros mismos. Que la fe sea la única luz que os ilumine en estos tiempos de gran oscuridad, que os consuma solo el celo por la gloria de Dios en estos días de tan vasta aridez.' Yo en esto pienso: si un día me hacen cosas, calumnias, ¿tendré que defenderme o no? Pues creo que lo que tenemos que hacer es defender la gloria de Dios. Pero nosotros, pues no hacer mucho caso; solo lo que sea imprescindible si es para la gloria de Dios, pero preocuparse solo de defender la gloria de Dios. Porque puede ser que a muchos de nosotros que estamos aquí nos saquen calumnias o digan cosas que no son en esta batalla. Ya sabéis que en esta batalla, incluso en la batalla normal, la psicológica, la guerra psicológica es la más peligrosa. Y acusar al otro de lo que tú eres: que eres un ladrón y dices que el otro es ladrón... Es decir, tenemos que contar en esta batalla que una de las cosas peores será pues lo que dijeron de Jesús: que era un borracho, que comía con los pecadores, que estaba loco... hasta su familia le llamó loco a Jesús. Pues no nos tiene que dar miedo que a nosotros también nos toque eso, y defender siempre la gloria de Dios. A nosotros que no nos importe y decir, 'Bueno, pues bendito sea Dios y que nos dé la luz para que sea defender siempre la gloria de Dios; a nosotros mismos, pues bendito sea Dios.' No perdamos mucho tiempo por eso. 'Sed mi bálsamo suave que se derrama para aliviar los grandes sufrimientos. Mostraos a todos como mis hijos, mis consagrados, porque yo estoy siempre con vosotros. Vivid en el desprecio del mundo y de vosotros mismos. Que la fe sea la única luz que os ilumine en estos tiempos de gran oscuridad, que os consuma solo el celo por la gloria de Dios en estos días de tan vasta aridez.'"
26. El nuevo corazón de la nueva Iglesia
Inicio:
58:03Fin:
59:00(final aproximado de la transcripción provista)Descripción: Mensaje final antes de acudir a la Eucaristía en la basílica. El sacerdote destaca la promesa más sublime del texto: los pequeños y pecadores están llamados de forma misteriosa a ser el "nuevo corazón" de la Iglesia renovada por Cristo.
"Y nos llega ahora esto que nos viene como anillo al dedo de lo que vamos a ir ahora para la Eucaristía. '¿Estáis llamados a ser? ¿Estáis llamados a ser?' Mirad qué misión más sublime. 'El nuevo corazón.' El nuevo corazón. Estamos aquí en la basílica del corazón de Jesús. 'El nuevo corazón de la nueva Iglesia.' Ya no tendrá pecado esa nueva Iglesia, ya será santa, irreprensible. La Iglesia santa, la Jerusalén celeste que baja del cielo y dice, 'Estáis llamados a ser vosotros —pobres pecadores y débiles y tontos— el corazón de la nueva Iglesia que Jesús está formando —no que formará, ya la está formando— de una manera totalmente misteriosa en el jardín celestial de mi corazón inmaculado.' De nuevo corazón inmaculado, corazón de Jesús. Vosotros, corazón de la nueva Iglesia... una maravilla. 'Os agradezco el consuelo que dais en estos días al gran dolor de mi corazón inmaculado. Con vuestros seres queridos, con las almas que os han sido confiadas...'"


