Libertad y Economía a la luz de la doctrina de diferentes papas

  La libertad como perfección del hombre

 León XIII reafirma que la libertad es un don precioso que distingue al ser humano y lo eleva por encima de las demás criaturas. Sin embargo, su valor radica en el uso correcto que se haga de ella. La verdadera libertad no consiste en hacer lo que uno quiere, sino en elegir el bien y someterse a la ley divina, lo cual conduce a la perfección y a la felicidad eterna.

 La encíclica Libertas Praestantissimum es un llamado a rechazar las ideologías que promueven la autonomía absoluta y el relativismo moral. León XIII invita a los fieles y a las sociedades a reconocer que la auténtica libertad solo se encuentra en la verdad revelada y en la obediencia a la voluntad de Dios.

 La Encíclica Libertas Praestantissimum y su Relación con la Doctrina Social de la Iglesia: Libertad Económica, Bien Común y Crecimiento Sostenible La encíclica Libertas Praestantissimum, promulgada por el Papa León XIII el 20 de junio de 1888, representa un pilar clave en la reflexión de la libertad humana y su relación con la ley divina, especialmente en un contexto marcado por la difusión del liberalismo filosófico, político y económico. Si bien su enfoque principal es la naturaleza moral de la libertad, su mensaje puede extrapolarse a las dimensiones económicas y sociales del mundo moderno.

 Esta encíclica se convierte, por tanto, en un referente para el desarrollo de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI), especialmente en lo que respecta al equilibrio entre la libertad de mercado, la iniciativa privada y la organización de la economía en torno al bien común



Libertad Económica y Responsabilidad Social

 La encíclica Libertas Praestantissimum proporciona un marco filosófico y moral que anticipa muchos de los principios fundamentales de la Doctrina Social de la Iglesia. León XIII enseña que la verdadera libertad humana debe estar orientada hacia la verdad y el bien común, una enseñanza que se aplica también a la libertad económica.

 La Iglesia no rechaza la economía de mercado ni la iniciativa privada; al contrario, las valora como expresiones de la libertad humana y como motores del desarrollo económico. Sin embargo, advierte contra los peligros de una libertad desvinculada de la moralidad y del orden social. La economía debe

 estar al servicio del hombre y no al revés. El bien común, la justicia social y la solidaridad son los principios rectores que garantizan que el crecimiento económico sea sostenible, justo y verdaderamente humano.

 Por tanto, la libertad económica, regulada por la ética y orientada al bien común, no solo contribuye al progreso material de un país, sino también a su desarrollo moral y espiritual, permitiendo que cada persona alcance su dignidad y su plenitud.


 Documentos Principales de San Juan Pablo II sobre la Doctrina Social de la

 Iglesia

 San Juan Pablo II fue uno de los papas que más desarrolló la Doctrina Social de la Iglesia (DSI) a lo largo de su pontificado (1978-2005). En este contexto, el liberalismo, especialmente en su dimensión económica y política, planteaba grandes desafíos para la Iglesia. El liberalismo defiende la autonomía absoluta del individuo y del mercado, separando estas esferas de cualquier referencia a la moralidad o la autoridad divina. Si bien fomenta la libertad y la creatividad humana, su aplicación sin restricciones puede generar desigualdades,


 1. Encíclica Laborem Exercens (1981)

 Tema central: El trabajo humano y su dignidad.

 Resumen: San Juan Pablo II reflexiona sobre el trabajo como un aspecto

 fundamental de la vida humana. El trabajo no es solo un medio para ganar el

 sustento, sino una actividad que dignifica al ser humano, permitiéndole

 colaborar en la obra creadora de Dios. El Papa aborda los derechos de los

 trabajadores, la justicia en las relaciones laborales y la necesidad de que la

 economía esté al servicio del hombre, no al revés.

 Principios clave: Dignidad del trabajo, prioridad del trabajo sobre el capital,

 derechos de los trabajadores y la dimensión espiritual del trabajo.

 2. Encíclica Sollicitudo Rei Socialis (1987)

 Tema central: El desarrollo humano integral.

  Resumen: Esta encíclica conmemora el 20º aniversario de Populorum

 Progressio de Pablo VI. San Juan Pablo II analiza los problemas del desarrollo

 en el mundo moderno y denuncia la existencia de estructuras de pecado que

 perpetúan la pobreza y la injusticia. Aunque reconoce que la pobreza y la

 desigualdad no pueden ser eliminadas completamente debido a la

 naturaleza imperfecta del mundo, insiste en que existe una obligación moral

 permanente de mitigarlas. Esta responsabilidad se ejerce mediante la

 solidaridad activa y la acción social, buscando limar las injusticias que

 obstaculizan el desarrollo humano integral. Destaca la importancia de la

 solidaridad como virtud social clave para enfrentar las desigualdades

 globales y lograr un desarrollo verdaderamente humano.

 Principios clave: Solidaridad, desarrollo integral, estructuras de pecado y

 conversión moral.

 3. Encíclica Centesimus Annus (1991)

 Tema central: Reflexión sobre la economía de mercado y el bien común.

 Resumen: Escrita para conmemorar los 100 años de Rerum Novarum (1891),

 San Juan Pablo II actualiza la enseñanza social de la Iglesia a la luz de los

 cambios económicos y políticos contemporáneos, como la caída del

 comunismo en Europa del Este. Afirma que la economía de mercado puede

 ser positiva si respeta la dignidad humana y el bien común, pero advierte

 contra el consumismo, la desigualdad y la explotación.

 Principios clave: Libertad económica con responsabilidad moral, crítica al

 capitalismo salvaje, solidaridad y destino universal de los bienes.

 4. Exhortación Apostólica Christifideles Laici (1988)

 Tema central: La misión de los laicos en la sociedad.

 Resumen: San Juan Pablo II aborda el papel fundamental de los laicos en la

 transformación de la sociedad. Los fieles laicos están llamados a ser testigos

 de Cristo en el mundo, participando activamente en la política, la economía

 y la cultura. La exhortación subraya la necesidad de una acción social

 guiada por los principios del Evangelio y de la Doctrina Social de la Iglesia.

 Principios clave: Participación de los laicos, transformación social,

 vocación cristiana en el mundo.

 5. Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz (1986): “El desarrollo y la

 solidaridad”

 Tema central: La paz a través de la solidaridad y la justicia.

 Resumen: San Juan Pablo II subraya que la paz no se alcanza sin justicia y

 solidaridad. El desarrollo económico debe ir acompañado de un desarrollo

 humano integral y equitativo. Denuncia el desequilibrio entre naciones ricas

 y pobres, llamando a una mayor solidaridad internacional.

 Principios clave: Justicia social, paz, solidaridad global.

 6. Discurso en Puebla (1979): Tercera Conferencia General del Episcopado

 Latinoamericano

 Tema central: La opción preferencial por los pobres.

 Resumen: En su discurso inaugural en Puebla, San Juan Pablo II reafirma la

 opción preferencial por los pobres como un principio clave de la Doctrina

 Social de la Iglesia. Insta a la Iglesia en América Latina a trabajar

 activamente en la defensa de los derechos humanos y la justicia social.

 Principios clave: Opciones preferencial por los pobres, defensa de la

 dignidad humana, derechos humanos.

 Conclusión: El Legado Social de San Juan Pablo II

 San Juan Pablo II fue un defensor incansable de la dignidad humana y de la

 justicia social en el contexto de una economía globalizada. Sus encíclicas y

 enseñanzas renovaron la Doctrina Social de la Iglesia, ofreciendo un marco

 ético para afrontar los desafíos contemporáneos.

 El Papa destacó la importancia de la libertad económica regulada por la

 moralidad, el papel central del trabajo humano y la necesidad de la solidaridad

 en el desarrollo de las naciones. Su legado inspira a los cristianos a construir

 una economía y una sociedad más justas, humanas y solidarias, siempre

 orientadas hacia el bien común.



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Rosa Mística