Adoración Eucarística por la vida

 

¡Nos han robado el Adviento! Ya no hay omnipresente llamada a la conversión y obras, procesiones de penitencia ante el Rey que viene a juzgarnos, a premiar o castigar a sus súbditos empleados a administrar sus bienes. Que esta pequeña adoración eucarística al final de la Misa del Primer Domingo del Adviento incite a renovar nuestra parroquias y comunidades en el verdadero sentido del Adviento, que no es solo la preparación al aniversario anual de la Venida histórica del Encarnado, sino apertura esperanzada hacia el Futuro, siempre más inminente de Su Parusía. ¡El Señor está en la puertas! ¡Despertad y preparaos!



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