El amor de un cristiano por su Iglesia


Estimado Aldo María, después del 26 de agosto de 2018, cuando supe de las declaraciones de Monseñor Carlo Viganò por medio de su Blog “Duc in altum” y leí su memorial, eventos personales y de otro tipo me llevaron a una espiritualidad diferente y a una nueva conciencia sobre mi fe y de la doctrina en la que se apoya.

Si hasta el pontificado de Benedicto XVI mis creencias católicas navegaban más o menos tranquilamente, sin sacudidas, revisé y reconsideré todo.
He leído y estudiado: Que? Los documentos pontificios, las noticias sobre la Iglesia, su blog, algunos libros (como el suyo y los de Stefano Fontana), las intervenciones de Monseñor liturgista Nicola Bux, el Catecismo de la Iglesia Católica, los mensajes de la Virgen a los videntes en los últimos dos siglos y más. Traté de usar todo el material que pudiera ayudarme a aclarar las perplejidades que estaba descubriendo sobre el nuevo curso de la Iglesia, desde el Concilio hasta el presente, y con la aceleración, como bien sabemos, debido al papado de Bergoglio.
En particular, me impresionó mucho la historia de las apariciones de la Virgen en Garabandal (España) de 1961 a 1965, con mensajes sobre el Concilio, que estaba teniendo lugar en esos años, y la situación actual de la Iglesia.
Aquí está el mensaje de María a través de San Miguel Arcángel del 18 de junio de 1965: "Dado que no se cumplió, no fue lo suficientemente conocido mi mensaje del 18 de octubre (1961), quiero decirles que este es el último. Antes la copa se estaba llenando, ahora se desborda. Muchos cardenales, obispos y sacerdotes caminan por el camino de la perdición y arrastran muchas almas con ellos. A la Eucaristía se le da cada vez menos importancia. Tened que hacer esfuerzos para evitar la ira del Dios que pesa sobre vosotros. Si les pedis perdón con un corazón contrito, él os perdonará. Yo, tu madre, a través de la mediación de San Miguel Arcángel, quiero exhortaros a la conversión. Estas son las últimas advertencias. Os quiero mucho y no quiero vuestra condena. Rezad sinceramente y os lo concederemos. Teneis que hacer más sacrificios. Meditad en la Pasión de Jesús".
Conversión, oración, sacrificios. Son palabras claras. De ahí la idea de compartir una meditación mía que propongo con toda simplicidad, de acuerdo con lo que entendí hasta hoy, apoyándome en la Eucaristía y el Santo Rosario diario.
Cualquiera que se sienta atraído por Jesucristo y vea en El la guía y la cabeza de la Iglesia Católica, debe considerar los "tres puntos blancos" que lo constituyen: la Eucaristía, la Virgen María, el Papa. Quien le pertenece no puede ofender y ni quitar honor a estos "tres puntos blancos" sin incurrir en error y en pecado. Los designios de Dios son inescrutables, el conocimiento de El es imperfecto, pero vivimos con la Esperanza de que se revele en la plenitud de los tiempos en el cielo. Él permite el mal pero no lo quiere, por el contrario, sabe cómo transformarlo en bien, porque Dios es sumo Bien y suma Verdad, en una palabra, Dios es Caridad. Le debemos obediencia a él más que a los hombres, especialmente cuando ellos, con el engaño de las apariencias, movidos por el maligno, nos empujan contra su Santa Voluntad, manifestada en su Palabra, en la tradición y en la enseñanza de los sucesores de los apóstoles elegidos por Cristo.
En el deseo de agradarLe, entreguémonos diariamente, o tanto como sea posible, a la Eucaristía y a la oración, especialmente al Rosario, porque Nuestra Señora, mediadora y corredentora, siempre recibe lo que le pide a su Amado Hijo. Los frutos de estos santos propósitos están asegurados. El alma, apoyada en la fe en Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, es el lugar donde Dios se revela porque El lo creó, y tendrá como un regalo, así formado y de acuerdo con su propia vida de Gracia, inspiraciones de lo alto, para llevar a cabo las obras que a El le gustan y para obtener beneficios espirituales y materiales.
Todavia, ¡la cruz no será quitada de los fieles santos cristianos, que esperan la venida del Reino de Dios que comienza aquí en la tierra! Esa es prueba y sello de adopción filial a El, ¡es un sacramento de amor para nosotros! La Cruz será la puerta angosta que nos llevará a la recompensa de la vida eterna y bendita en El, ganada para nosotros por la resurrección de su Hijo Jesús Cristo victorioso sobre la muerte.
Ciro Patitucci


Original en:

Queridos amigos de Duc in altum, les propongo una carta de un lector que me escribió por la necesidad de compartir algunas de sus reflexiones. No es un erudito, no es un teólogo, sino simplemente un católico fiel. Decidí publicar su discurso porque me parece que refleja un sentimiento común. Muchos católicos que hasta hace poco vivían su fe de manera pacífica y tranquila, se sienten incómodos, a menudo desorientados. Pero no por esta razón niegan la fe o abandonan la Iglesia. Por el contrario, debido a la complicada situación, son impulsados por una oración aún más intensa y para acercarse aún más a los sacramentos.

Aldo Maria Valli 11-9-2019 https://www.aldomariavalli.it/



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